sábado, 8 de junio de 2013

Indiferencia.

Ayer tus palabras eran dulces, tiernas, y coquetas
Ayer el tono de tu voz era música a mis oídos
Ayer fue ayer
Hoy tus palabras son frívolas, y cortantes
Hoy tu voz suena recalcitrante e indiferente
Hoy me duele sentirte lejos porque llegué a pensar que eras diferente
Hoy me duele tu indiferencia
Hoy cambio de página y te dejo ir
Por si mañana el destino nos vuelve a unir
Seré yo quien escriba el final de esta historia.
Palabras...Hay cosas en la vida que merecen las letras que usamos para otros.


Hay cosas en la vida que gastamos demasiado rápido y sin disfrutar como apenas se disfruta la poca luz que crea la llama de una vela y que sólo percibimos su ausencia cuando ya ha dejado de alumbrar y nos acosa sin remedio la oscuridad.
¿Te has dado cuenta de la cantidad de cosas que decimos y del mal uso que hacemos de esas palabras? ¿Dónde fueron esas letras que gastamos? ¿Acaso alguien se encargó de recogerlas?
Sólo creo en la palabra del poeta. Él es el único que clava la palabra en el corazón de unos pocos y nunca desaparece.
No me sirve de nada hablar sin oyente, soñar sin ilusión. No hay poema legible sin un corazón cerca. No muere el poeta por falta de palabras si no por la escasez de sentimiento.
Hay cosas en la vida que merecen ser escritas, sobre todo por los que tenemos tan mala memoria. No se me escapa el trasfondo de lo vivido sino la literatura que conlleva la vivencia. Esas palabras creadas y/o inventadas para la ocasión de esos minutos ya muertos se quedan grabadas como grabadas perduran los epitafios en las lápidas.
-Y aunque haga frio.
Me quedé sin propuestas para convencerte

y desde aquel día
me sentí mucho más solo.
Dormitaba para intentar soñarte
aunque me repetía que te habías marchado,
lentamente creía
que yo mismo me mentía
y tenía
tu voz que me decía:
- "Guárdame la manta, mi vida,
la manta por si hace frío.
Ábreme la puerta
si llego tarde, cariño,
por si hace frío
guárdame la manta".

Pasan los días y escribo
los sueños que tú me hablas
y yo los leo
y no lo entiendo
porque no estás ni has venido,
porque te pienso
sin tener siquiera
un argumento que retenga
un par de momentos conmigo.
Por eso guardo la manta,
cierro la puerta;
Aunque haga frio.

El equilibrio imperfecto, hace que todo lo demas sea perfecto.
No pienso en el futuro con nadie, vivo cada momento que valla surgiendo, cuesta disimular un poco lo que cada uno es, pero aveces es mejor esconderlo un poco para que otras personas saquen el verdadero interes de saber como realmente eres...

“Todavía hay tiempo para imaginar cualquier cosa, para creer que aparecerás en cualquier instante, para incluso creer que me buscas.”

Encontrar el sentido de las cosas no siempre es hacer algo diferente.
A veces, es solamente observar lo cotidiano,
la rutina de una forma diferente.
Así que cierren sus ojos e inspiren su alma
y coloquen su conciencia en sus corazones
y donde haya amor expandan el amor,
y donde haya miedo u odio, reconózcanlos
y libérenlos y permitan que el amor fluya dentro
de estos rincones oscuros de su corazón,
porque el amor es la única respuesta.
Miremos con los ojos del corazón,
aprendamos a apreciar lo que tenemos,
miremos a quien ayudar, a quien devolver una sonrisa,
y confiemos, que siempre podemos volver a empezar,
hacer las cosas mejor.

Cuando deseo tenerte y huyo de ti..

¿Por què aparece el miedo?
El miedo surge ante la expectativa de cambio. Si una persona se plantea que tener una pareja conlleva una valoración que resta, es decir, existen más cosas que perdemos de las que ganamos, entonces tendrá más fuerza el temor al fracaso que la expectativa ante lo positivo que está por venir.
El miedo es el resultado de un desajuste entre lo que tenemos que afrontar y los recursos de los que se dispone. No solo es importante tener los recursos necesarios para afrontar las situaciones, es primordial que la persona sea consciente de la capacidad que posee y la lleve a la práctica.

Cuando la persona ignora sus propias capacidades, aparecen los temores e inseguridades que hacen a uno más frágil y débil ante las circunstancias. En estos casos, la persona tiende a huir porque no sabe como responsabilizarse ni asumir las diferentes adversidades con las que puede enfrentarse.







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